¿Qué es?
Es una condición inflamatoria crónica que afecta principalmente el rostro y se caracteriza por enrojecimiento persistente y brotes intermitentes. Puede confundirse con acné o sensibilidad cutánea.
¿Cómo suele verse y sentirse?
Enrojecimiento central del rostro.
Sensación de calor o ardor.
Brotes tipo granitos sin puntos negros.
Piel sensible al tacto.
¿Qué suele empeorarla?
Exposición solar.
Calor o cambios bruscos de temperatura.
Estrés.
Productos irritantes o alcohol.
¿Qué suele ayudar?
Rutinas suaves y constantes.
Protección solar diaria.
Evitar desencadenantes conocidos.
Cuidado delicado de la piel.
Nivel de atención recomendado
Seguimiento recomendado.
Consulta médica si los brotes son frecuentes o persistentes.